Gastrónomo recoge cientos de recetas afrodisíacas en un manual de cocina
El gastrónomo zamorano afincado en Granada Luis Benavides-Barajas ha reunido cientos de recetas afrodisíacas en su nuevo libro de cocina, ‘Afrodita y Eros. El amor por la comida y la comida para amar’ (Editorial Dulcinea), que hace el número 17 de sus recetarios, en los que ha juntado algo más de dos mil recetas.
Benavides-Barajas dijo a Efe que con este nuevo libro de cocina ‘no he pretendido repasar la historia, sino poner al día la cocina afrodisíaca ofreciendo un libro completo que reúna recetas para todos los días, con un sentido práctico, y con ingredientes asequibles a todo el mundo, porque lo primero que debe ser un libro de cocina es práctico’.
A la pregunta de si lo práctico alcanza el deseo sexual, como se insinúa en el título de la obra, el gastrónomo advirtió de que la cocina no hace milagros y que ’sin amor, o al menos atracción física, ninguna de estas recetas funcionará’.
Se trata de cocina ‘basada en productos afrodisíacos’, como los crustáceos, el chocolate, la langosta, las trufas, el caviar, las ostras, el bacalao, algunas especias y hierbas, determinadas frutas y algunos dulces, ’sobre todo los flambeados, porque a las mujeres les gustan los flambeados’.
Aunque no se trate de un libro sobre historia de la cocina, Benavides-Barajas constata que la cocina afrodisíaca por antonomasia es la de la antigüedad, la de griegos y romanos, para, en la Edad Media, caer en ‘disparates’ como comidas con rayadura de cuerno de rinoceronte o la llamada ‘mosca española’, un bebedizo con base de vino y abundancia de ácaros y moscas muertas.
El gastrónomo aseguró que las recetas de su último libro son de comidas sanas, pobres o carentes de grasas y basadas en los cincos sentidos, para alguno de los cuales se dedican capítulos específicos, y ’sin olvidar que el sexto sentido es la salud’.
Algunas de estas recetas son deudoras de la cocina árabe, en cuya cultura el huevo es el principal alimento afrodisíaco, como en la tradición china, muy rica en elementos eróticos, entre los principales están los lagartos, según el autor, quien recordó que el libro recoge ‘recetas de los Papas’, si bien, se apresuró a matizar, ‘de la época de los Borgia’, como la brandada de bacalao o platos a base de erizos de mar.
Los erizos de mar también son la base de una de las recetas más antiguas, una romana del siglo primero que manda cocer los erizos con aceite de oliva, caldo de pescado, vino dulce, pimienta negra, menta, laurel y romero y servirlos sobre tostadas.
Benavides Barajas señaló que algunos ingredientes son afrodisíacos ‘tanto por su contenido como por su forma, como sucede con la zanahoria’, si bien los más afrodisíacos de todos son los crustáceos’.
El capítulo dedicado a los dulces y la repostería es importante, porque, matizó, ‘a las mujeres les gusta mucho la dulzura’, e incluye numerosas recetas con frutas, como ‘Manzanas a la nieve’, ‘Melocotones al vino de moscatel’, ‘Peras cocinadas con canela y vino’ o ‘Melocotones con vino y almendras’.
‘Y el chocolate, que es un ingrediente muy famoso como afrodisiaco’, apuntó el gastrónomo antes de recordar que ‘los mexicanos lo emplean mucho’, que existe una receta de ‘Langosta con chocolate’ y que en su libro ofrece un menú entero a base de chocolate.
Otro capítulo está dedicado al nudismo o ‘la moda, muy extendida en Inglaterra, de cocinar desnudos’, lo que obligó a la pregunta de si la cocina, como quieren muchas narraciones y películas eróticas, es un buen escenario para el amor, a lo que el gastrónomo, con sentido del humor, dijo que sí, ’siempre que sea también sin calcetines’.

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